jueves, junio 12, 2008

Si usted quiere propagar una idea ultrajantemente malvada (basada en doctrinas tradicionalmente aceptadas), su conclusión debe ser desvergonzadamente clara, pero su prueba ininteligible. Su prueba debe ser una madeja tan liada que paralizará la facultad crítica del lector -una madeja de evasiones, equivocaciones, ofuscaciones, circunloquios, non sequiturs, frases inacabables que no llevan a ninguna parte, asuntos colaterales irrelevantes, cláusulas, sub-cláusulas y sub-sub-cláusulas, pruebas meticulosamente largas de lo obvio, y grandes pedazos de lo arbitrario arrojados como verdades evidentes por sí mismas, referencias eruditas a ciencias, a pseudo-ciencias, a lo que jamás llegarán a ser ciencias, a lo que no se puede investigar, a lo incomprobable -todo ello descansando sobre un cero: La ausencia de definiciones.

Ayn Rand criticando la Crítica de la Razón Pura de Kant (es.wikiquote)

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